3525~ km 18-I-2X14

Dije que te escribiría de vez en cuando, no sé si termine algún día pero mientras pueda lo hago.  Redactar es un alivio a pensarte, a tratar de darte un significado. Me doy cuenta que ahora eres la incógnita de unos días más, la nostalgia de horas que se respiren en segundos: el todo lo que imaginaba pero que ni siquiera pensaba: mi amante prometido clavado en el destino.

Recientemente me hablaron de las bendiciones y leí sobre los clásicos. Es raro pensar en vidas pasadas, en historias relatadas por personas que parecen tan cercanas. Apreciar las acciones por el esfuerzo, las palabras por sus vibraciones y el pensamiento por su influencia. ¿A qué grado estamos motivados a expresar lo que sentimos? Que de no ser por tu ocurrencia no te hubieras adherido, no habría razón para analizar las citas, el lugar, las decisiones. Días antes del tres del mes estuve en el mismo sitio, rechazado por olvidar mis documentos: malentendido que unió nuestro camino.

Hace años me explicaron que en la vida todo podía apreciarse como un milagro; deduje que la ciencia y la religión son dos caras de una moneda, que una intenta explicar los milagros a través de hechos y viceversa; que la razón y fe no son contrarias sino que convergen a través de lo humanamente formulado; que el arte es una expresión del alma que permite comunión: esa unión sagrada que acerca a alguien en amor. Y que si hablamos de un orden mayor nombrémosle por partes, entendamos que el amor es un resumen, un conjunto de bendiciones construidas por lecciones que al ser meditadas dan frutos como la intuición, una guía en el abismo, un latido con dirección. Camino entretejido, con vueltas y finales de cabos bien atados, esperanzas y promesas impronunciables.; pasos y saltos dirigidos por lo no visible; estática creada por lo imprevisible. 

Junto a ti será siempre uno de  mis lugares favoritos, al menos en el recuerdo. Atardeceres llenos de emoción plasmadas en colores, cristalizados por tus pensamientos. Un golpe reducido mil veces por el miedo, atenuado otras mil por tu alegría y desvanecido mil más por el romance.

Por el momento me sigo preparando. Conozco mi cuerpo de varias maneras y me encuentro nuevamente con la paciencia. Aunque cuesta trabajo vale el resultado: no todos los días existe la promesa de sumergirse junto a un sueño, sabiendo que de por vida nos ha separado la inmensidad y que estaremos juntos por brevedad. Fuerza. Paciencia. Námaste. Que la celeridad de la vida no nos sumerja sin dejarnos respirar, que la inmensidad calme suficiente para dejarnos navegar. Que nuestros pensamientos nos atrapen en claridad, nuestras palabras resuenen en alegría y nuestras acciones nos reencuentren algún día.

Con mucho cariño,

C.

Deja un comentario